Madre con su hijo
Yar Wadok, madre de cinco hijos, dio a luz a su hijo menor bajo un árbol en los bosques de Sudán del Sur, donde su familia buscó refugio temporal. Foto de Sara A. Fajardo/CRS

Con el cambio de prioridades en la asistencia humanitaria del gobierno de EE. UU., nuestras hermanas y hermanos más vulnerables están siendo afectados en todo el mundo. Debido a los desafíos en el financiamiento, la gente nos necesita más que nunca.

Estamos enfrentando brechas inmediatas y críticas en nuestra capacidad para llevar a cabo programas que salvan vidas en todas las áreas de nuestro trabajo, en medio de una crisis de ayuda internacional en curso.

Debemos continuar con nuestra misión. No podemos hacer este trabajo vital sin tu ayuda. Cuando das, transformas vidas, familias y comunidades.

Tu apoyo es una bendición—ya sea proporcionando alimentos nutritivos y agua potable a niños en la escuela, brindando refugio seguro a quienes lo han perdido todo en desastres o llevando alivio a quienes sufren la angustia de la guerra.

 

Desde nuestros inicios hace más de 80 años—cuando los católicos en EE. UU. se unieron para ayudar tras la Segunda Guerra Mundial—nuestros donantes han sido el motor que da vida a nuestro trabajo.

Ahora más que nunca, se necesita financiamiento privado para garantizar que nuestras hermanas y hermanos vulnerables aún puedan contar con nosotros para alimentar a sus familias, encontrar refugio en tiempos de desastre y un lugar seguro en medio de la guerra.

Por favor, haz una donación generosa hoy y completa el formulario seguro para realizar una contribución única.